Empezar el colegio es para muchos niños una señal de crecimiento, esperan con impaciencia que llegue ese momento, porque tendrán su mochila, irán a clases como su hermano mayor o tantas otras ilusiones que este paso genera en los niños y en las familias. Pero a veces, sin detenerse a pensar en lo que puede provocar se oye a padres, tíos, comentar: “¡Ya verás que no es nada divertido! ¡Te enviarán tareas, tendrás que estar sentado muchas horas, ya no vas a poder jugar como ahora!” Anunciando el ingreso a la escuela como si se tratará del fin de la buena vida. Aspectos que complican la buena adaptación escolar.
Podemos ver inicios de clase con niños que lloran continuamente, los que hay que llevar a rastras hasta la puerta del colegio y otros que llegan repletos de ilusiones y al encontrarse situaciones que no eran como esperaban se niegan a seguir concurriendo. Se han encontrado tal vez, demasiados niños de su edad para su gusto, o no puede disponer de su maestra para él sólo, o infinidad de cosas que el niño haya podido imaginar de lo que conlleva ir al colegio. Estos niños pueden volver a casa muy ansiosos, o tristes y en un par de días pueden negarse a asistir a clase. Previendo muchas de estas situaciones es que las escuelas (y más para los niños de infantil) reciben a los niños gradualmente, para contribuir a acompañar a los niños por este cambio. A pesar de ello, para algunos niños no es suficiente y puede ser beneficioso realizar una consulta profesional.
Para ciertos niños, ir a la escuela acarrea otros cambios como tener que levantarse más temprano, escuchar los pedidos de sus padres para que desayune, se vista y cepille sus dientes a otros ritmos a los que estaba acostumbrado. A veces se encuentra que va mamá a recogerlo, o la abuela, o quien lo cuida, que no ve a papá hasta la tarde. Ir al colegio no es sólo ir a jugar con otros niños, las cosas no ocurren como esperaba. Lo mejor es decir a los niños lo que va a ocurrir, sin asustarlos pero haciéndoles sentir que uno está con ellos. “Mamá pensará en ti” o “Papá te ha traído esta figurita, cuando te aburras la tendrás contigo, así tendrás más confianza” Los niños necesitan la presencia de sus padres y ciertas cosas pueden servir de representación que ayude al niño para que se sienta seguro.
Otro aspecto importante con respecto al colegio es que muchas veces se le pregunta al niño “¿Qué has echo en la escuela?” y si no puede responder se le insiste con esto, como si fuera un acto desafiante o negativo del niño, pero lo que sucede es que los niños están en el presente, si está en casa hablará de lo que pasa en casa, se su ambiente inmediato.
Muy diferente es el caso de niños que ya han ido al colegio varios años y que al reiniciar las clases se niegan a asistir. Aquí es importante establecer si el niño fue feliz el año anterior, cómo se mostró, estuvo a disgusto con la maestra o con algún niño. Esa negativa a asistir al colegio algo quiere mostrar, habrá que reflexionar con el niño, escucharlo o solicitar una ayuda profesional que ayude a los padres y al niño a entender lo que está sucediendo. Algunas familias por que el niño presenta vómitos antes de entrar al colegio o insomnio, manifestando que durante el fin de semana o vacaciones estos síntomas no se presentan, lo que resalta la importancia de poder descubrir que puede estar mostrando el niño con esa señal. Un niño que esperaba encontrarse con su maestra del año anterior y ahora se enfrenta a una desconocida, o que ha cambiado de compañeros porque está repitiendo curso pueden estar interfiriendo en su adaptación escolar y es necesario ayudarlo a aceptar, elaborar esta situación para que a pesar del sufrimiento que pueda generar no obture su crecimiento.
Informar al niño de los cambios que van a producirse, ayudarlo a sentirse seguro, escucharlo y acompañarlo sin juzgar las emociones que presenta son aspectos importantes para que los niños puedan seguir su desarrollo y disfrutar de los diferentes desafíos que le tocará atravesar en su crecimiento.
María Laura Esteban
Lic. en Psicopedagogía - Orientación psicoanalítica